Ciudadanía Emocional

“Estrés Latino”

Por: NOL TOSADO, MSW-PC

    El incremento en la inmigración observado en Florida en los últimos años ha abierto un debate sobre la relación entre el proceso migratorio y el desarrollo de ciertos problemas de salud metal. El estrés relacionado con la inmigración, las diferencias culturales y los problemas de adaptación percibidos son considerados factores de riesgo en la salud emocional del inmigrante.

Los inmigrantes son personas que al mudarse de su lugar de origen desarrollan hábitos que se convierten en costumbres, y como consecuencia logran crear una identidad cultural. El ser humano por naturaleza no puede estar solo, tiene que vivir en grupo y crear lazos afectivos para su protección emocional. La salud mental de las personas se fortalece en los vínculos afectivos, que crean un sentido de seguridad y estabilidad emocional. Estos vínculos afectivos duran por generaciones y esto fortalece la permanencia de un grupo en la historia. “Cuando alguien dice: soy boricua, venezolano, dominicano, colombiano, argentino, cubano etc”, se refiere el vínculo emocional que tiene con un grupo social específico donde se comparten muchas cosas en común. Estos lazos emocionales son tan fuertes que un límite territorial no necesariamente cambia la identidad de un individuo en tierra extranjera.

El proceso migratorio requiere la adaptación a una nueva realidad, pero no necesariamente los mismos recursos afectivos y emocionales que se tenía en su país de origen. Este nuevo panorama representa un gran desafío emocional que puede terminar en situaciones estresantes para el inmigrante. 

Richard Lazarus, en su libro “Stress and Emotion”, dijo que el estrés se define como una situación en la que las demandas externas o internas superan los recursos adaptativos del individuo. Cuando un individuo emigra a otro país entra en evento de pérdida y ganancia, que son parte de este proceso de transición. Este esfuerzo de adaptación del hispano, lo llamaremos, “Estrés Latino”.  Cuando una persona deja su país de origen y llega a tierra extranjera, pudiera desarrollar estresores como lo son, la perdida de status, la marginalidad, o la fragilidad de la identidad cultural. Estos factores pueden convertirse en una prueba de la fortaleza de la salud mental del inmigrante. ¿Cuándo el inmigrante es dominado por el estrés?

Cuando uno como inmigrante no es capaz de enfrentar y responder a las situaciones externas de la vida diaria. Esto le produce una sensación de sumisión mental ante el ambiente, es un agotamiento emocional ante la vulnerabilidad que este percibe.

 Para que una persona que deja su país de origen no se debilite emocionalmente por los factores estresantes del cambio, debe comenzar una transformación emocional, donde la persona esté receptiva a las nuevas ideas culturales desconocidas. Es como un tipo de transculturación, un concepto que fue desarrollado por el antropólogo cubano Fernando Ortiz Fernández, que ocurre cuando un grupo social recibe y adopta formas culturales que provienen de otro grupo. Yo como inmigrante, por lo tanto, puedo asimilar en alguna medida las prácticas culturales de este nuevo ambiente. 

Es importante entender que, para mantener un equilibrio mental ante nuevas situaciones, el ser humano debe que hacer ajustes frente a un nuevo escenario de vida. Debemos ser parte integral del ambiente para poder coexistir en armonía. La integración es una situación donde varios grupos étnicos conviven en la misma ciudad y mantienen sus propias costumbres, interactúan, y todos sienten formar parte de una identidad común que engloba a todos. La clave para la reducción del estrés a causa de los procesos migratorios no es la segregación, es la integración a otras culturas, es ser parte del colectivo social, aportar con nuestras costumbres y aprender de las costumbres de los demás. Si estás sufriendo de estrés por ser inmigrante, la pregunta es: Medios y textoPárrafo

¿Cómo está tu ciudadanía emocional?